Ilusionante
la luz que hay en tus ojos,
ya cae la noche.
RMA
Llenamos la soledad
de cosas que la alimentan,
que la engrandecen,
llegando a convertirla
en un monstruo indecente
que fagocita nuestros sueños.
Llenémosla de momento
al completo, de caras y ojos
a poder ser risueños,
colmémosla de atenciones
que mitiguen sus miedos,
así, cuando de vez en cuando
a cursar obligada visita venga
con los brazos bien abiertos
le daremos la bienvenida,
nos alegrarnos de verla.
RMA
Da gusto encontrar
en la estantería desvaída
donde amontonados
los libros viejos
ese ajado volumen
donde un lejano día,
del que igual
ni siquiera te acuerdas,
introdujiste una hoja,
tal vez una flor, que el papel
y la presión del tiempo
han marchitado
con extrema belleza,
que retorna en plenitud
a nuestra mente,
embriaga nuestras neuronas,
las zambulle
en un bucle temporal
que el tiempo y la memoria
han llegado a convertir
en idílico marca páginas
de un tiempo que por pasado
suponemos fue mejor.
RMA
Roza el silencio
cada estrella del cielo,
la noche envuelve
entre sombras las parras
perla el relente
los párpados del alma,
la memoria vaga
los eternos paisajes
de la soñada infancia
dónde en el tórrido
y sofocante estío
dormir bajo aquella parra
se tornaba en aventura,
soñándote tuareg,
ese emparrado era
un inmenso oasis
aunque este se encontrara
en el patio de la casa
y el “Jefeíllo" de la expedición
por no llevar no llevaba
ni turbante ni flequillo
pero sí, el reflejo en sus ojos
de la alegre ilusión
de sus compañeros de aventura,
renacuajos imberbes
rodeando a su héroe
y con la total seguridad
que la princesa estaba
un piso más arriba.
Roza el silencio
las estrellas del cielo
y aquí a ras de suelo
continúa la aventura.
RMA