Algunos dicen
que cuando es dicha
la palabra muere.

Yo digo, en cambio,
que justo ese día
empieza a vivir.

Emily Dickinson.

Parafraseando a la Sra. Dickinson me gustaría que estos ripios que ahora comienzan a volar por sí mismos no mueran en el olvido, sino que sean capaces de anidar en el corazón de alguien que les de calor y cobijo.

martes, 4 de agosto de 2026

Algarrobo

  

Los que vamos teniendo una edad, oímos algarrobo y nos acordamos del compañero de Curro Jiménez, bruto, fuerte y noble, fiel compañero.

Los más mayores aún, piensan en la posguerra, en la harina de sus vainas y lo útiles que eran para matar el hambre, en unos años en la que esta campaba a sus anchas por muchos hogares.

Ahora, si tienes suerte de encontrar a alguien que sepa como son, quizás te diga que se usan para alimento de bestias y poco más.

Luego están los balaperdías, que en un paseo con su viejo gruñón por la vía verde del pueblo, se topa con un algarrobo, se entretiene en coger una vaina y le da por sembrar los granos en vasitos de yogur, et voilá, aparece una pequeña plantación de algarrobos.

Díscola neurona, espero que se le ocurra algo de aquí a poco, para ver qué se hace con ellos.


Siempre sorprende,

entreteje la vida

hilos impensables.

RMA 

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