Estanque turbio
después de la tormenta,
cieno revuelto.
RMA
La vida se tragó
cada uno de su huesos,
cada una de sus células
y no dejó rastro.
De su paso por el mar,
de sus huellas por la tierra,
de su estela por el cielo,
y sin dejar rastro.
Hasta su último suspiro
la vida tragarse logró.
RMA
Brilla la alberca
a la luz de la luna,
el emparrado
perfuma y refresca
el llanete de la casa.
RMA
Somos un espejo,
al igual que nos eleva el alma
la risa de un niño,
también nos la hunden
unos ojos náufragos
que en un mar de dolor
engullen la felicidad
de cuantos los rodean,
como una constrictor
a un tierno ratoncito.
RMA