Aún extinta,
la maravillosa estrella
regala su luz.
RMA
Partió y partió los corazones
de la gente que la quería,
se fue sin hacer ruido
humilde como siempre fue
grande como ninguna,
dejó un rastro de amor
eligió Amar como forma de vida,
entregar todo su ser
a los que en verdad quería.
Partió y partió los corazones,
más aún continúa entre nosotros,
con la gente que la quería.
RMA
No quiero acostumbrarme
a echarte de menos.
Esos cálidos brazos
que a cada tropiezo
me levantaban con una sonrisa de aliento,
esa voz que contó mil historias
de tiempos de posguerra y hambre,
que me acunaron de niño,
que voló tras de mí desgañitada
por barrabasadas infantiles
acompañando su vuelo rasante,
a veces, unas zapatillas voladoras
ante la imposibilidad de correr
a nuestra infantil velocidad.
No quiero acostumbrarme
a dejar de sentir esa entrega infinita
de amor y perdón y que sólo,
con tal intensidad es capaz
de llevar a cabo una madre.
No quiero acostumbrarme
a llegar a casa y no encontrar
de últimas, tu ajado envoltorio,
ni a encontrar esos ojos al llegar,
rebosantes de alegría por tenernos cerca
Temblando de emoción contenida.
No voy a acostumbrarme
a echarte de menos,
pues aunque ya partiste
nunca estarás lejos,
con cada latido
que ya fue tuyo,
con cada mirada
herencia tuya,
con cada risa
de esas que te dejaban a oscuras,
con cada bromita
sobre lo que tú ya sabes
con las que nos doblábamos de risa.
Te fuiste, dejándome huérfano
pero solo un poquito,
te siento cerca,
tan cerca que vas conmigo
donde quiera que vaya
y así será
hasta mi último
y postrer suspiro.
RMA
Cuando te cuentan o simplemente se piensa en una gran
historia de amor, casi siempre pensamos en trepidantes aventuras, grandes
gestos o tremendas renuncias, deseos y pasiones, tal como nos lo cuentan en
novelas y películas.
Por suerte toda mi vida y especialmente ahora estoy siendo
testigo de, para mí, la mayor historia de amor.
Qué mayor y más trepidante aventura que levantarte cada día,
con los medios justitos, como suelen decir por aquí, este pan para este queso y
este queso para este pan y lograr sacar adelante a tres criaturas,
inculcándoles además que han de ser buenas personas para ser felices en esta
vida (bueno, el primero salió algo “saborío” pero, en toda casa debe de haber
una oveja negra, digo yo).
Grandes gestos, qué mayor gesto que entregar tu vida por
amor a una persona y posteriormente a las tres que fueron llegando y no una
entrega peliculera, que te matan y ya está, que al final ni sientes ni padeces,
no, esto es una entrega sin límites, de día a día, con frío, con sueño, con
dolor de huesos, pero siempre con paciencia, un gesto cariñoso o una sonrisa.
Renuncia, quién va a saber más de renuncias que esa
generación que le tocó vivir una posguerra, Que además les enseñaron a servir a
los padres y que al final están sirviendo a los hijos y en algunos casos hasta
a los nietos, siempre con cariño y la mejor de las sonrisas.
Que por renunciar, renuncian a lo que haga falta, por aquel
que comparte camarote en este crucero, por las procelosas aguas de la vida.
En cuanto deseo y pasión, deben de andar sobrados, pues les
han servido para superar juntos cuantos momentos difíciles les han
acaecido y aún les están sucediendo, ese pegamento es más potente que el
“loctite” y por supuesto, mucho más dulce.
No es una película, ni nada por el estilo, es un ejemplo de
Amor, de una Gran Historia de Amor entre mi Gordi y mi adorable Gruñón.
Mira a sus ojos
hace propios sus latidos,
siente su dolor.
RMA.
Cuarteada de años
como esa tierra árida
que pide agua,
como el sediento desierto
que el inclemente sol
fue estrujando poco a poco
hasta su ultima gota,
hasta su último halito de vida.
Su espalda va curvándose
como intentando alcanzar
esa tierra que la reclama.
RMA
Tiene que doler
ver marchitar la flor
que a lo largo de tantos años
fue la luz de tu vida.
Ojos verde mar,
marejada agitando su interior
con la única posible opción
de apretar fuerte en la mano
el tallo cuajado de espinas
para poder soportar así
el violento zarandeo del mar.
* * * * * * * * * * * * *
Ha de ser duro
ver inundarse el mar,
ese donde te sentías
como pez en el agua,
ese que fue tu vida
que tan bien aprendiste a amar.
Ha de doler sentir su dolor
impotente ante tu impotencia
a dar algún paso de baile
al arrullo de las olas
bajo una luna que asoma
en un cielo encendido
donde una nube asemeja una rosa
allí donde el mar la toca.
RMA
Silueta oscura, pelo blanco
afilada osamenta sustentando
una piel curtida por los años
y un coraje, con generosidad
empleado en los que siempre fueron
su misma razón de vida.
Con su martirio, se martiriza
expiando una culpa,
que nunca fue suya,
alimentando una tormenta
que ya antes existía,
generando un torrente
de dolor y angustia,
mas otra cosa hacer no podía,
era, y en el dolor
continúa siendo su vida.
RMA