Érase una vez una anaconda muy canija y con la mente muy sucia y que de estar siempre pensando en lo mismo le salieron unos esperones horrorosos que de tan grandes se consiguió hacer con ellos unos Torresnos pa migarlos en el águila que pasaba por allí, con las cejas muy largas y los huevos colguerones. Totá, que entre la anaconda y el águila surgió un algo y mas, tras el baile ritual del cunninni-cunnini con el que deleitaban a la concurrencia. De tanto como cantaron I want to break free agarrados a una barra, se prometieron amor eterno y felicidad, tanto, que la cola de la anaconda no sabemos donde fue a parar, por eso y para evitar males mayores se llamó al amigo de un amigo que tenía un primo allí en el pueblo y vino una ambulancia con más gas que un camión de butano ¿o era de gasoil? Y tenía que ir a que le enchufaran la manguera por el agujero ¡Ay Dios! !Otra vez la mente sucia!
Pero se liaron y se la metieron por la raja… del buzón (malpensaos) ya por que por lo visto había una cartera que pasaba por allí de vez en cuando acompañada del alegre trino del pájaro titi, ahora que caigo, el rara avis amstel de las subespecie aguiluchus pajarracus no suele trinar, ni siquiera triscar, pues hierba trisca sólo de vez en cuando alguna que otra cabrilla loca que pasa por allí, de hierba hablamos por que, lo que es lo demás no veas como se traga.
Así que ya que tenemos media arca de Noé entre la cabrilla, la anaconda, el águila y algún que otro bichejo más que haya por ahí, vamos a ver al amigo y al amigo del amigo y al primo del pueblo del amigo, los del baile ritual, el de la manguera canijilla, en fin un buen montón de trupe y buscaremos un buen sitio donde encallar el arca y abrevar un poco al personal y si hay algo que triscar, mejor. Luego después de dar repaso al cacique del Fari y al Gin Queen nos iremos cantando bajito jurándonos amor eterno y felicidad.
Viva la vida
Vívanos el tú y el yo
Viva tó de tó
!Hip!
RMA
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