Toda una vida
intentando obviarte,
siempre presente,
llevándote en la sangre,
No usar y tirar
ni el alba ni el ocaso,
Dictan sentencia
o de vida o de muerte,
todos los dias,
hay un alba y un ocaso
con los pies de ceniza.
RMA
Rubias espigas
decoran la campiña,
al sol doradas,
preñez que siega la hoz
para callar barrigas.
RMA
Llora sin lagrimas
el pez en la pecera,
desea corriente
que acerque agua nueva,
cristalina, fresca.
RMA
Y ve romper
desde el acantilado
furiosas olas,
chillan negras gaviotas,
deseos de alzar el vuelo.
RMA
Me abandonaron
mis pocas esperanzas,
se oscurecieron
mis pobres ilusiones,
se apagaran mis días.
RMA
Por Impotencia,
crispados los dedos
el pecho aprietan,
el roto corazón
aúlla de dolor.
RMA
Tal mi ceguera
sin darme cuenta apenas,
apagándose fue,
quedó tanto en el tintero
donde bebe el corazón.
RMA
Lloran las vides
llega la primavera,
la savia nueva
cicatriza el invierno,
rebrota al fin la vida.
RMA
Indiferente
a la lluvia que cala
su abrigo y su alma,
anda en la oscuridad,
la frente, aún gacha.
RMA
¡Qué sensación!
al soplar el vinilo
y saborear
suspendidas en el polvo
las notas que han de sonar.
RMA
Brilla la alberca
a la luz de la luna,
el emparrado
perfuma y refresca
el llanete de la casa.
RMA
Cuando el destino
al ser mortal termine,
y pinte su nombre
en gruesa letra romana
lo borrará el musgo.
RMA
Oculta el paso
del inflexible tiempo,
reloj parado,
irónica sonrisa
la de las diez y diez.
RMA
Mutuamente
exfoliamos nuestra piel,
dejemos aflorar
el rubor que provoca
tanto y tanto roce.
RMA
Su plenitud
reina en la madrugada,
pesados párpados,
madrugón por trabajo,
ella, mi recompensa.
RMA
Ya no pide placer,
tan solo no sentir dolor,
alejar la angustia
que oprime el corazón,
pide paz, su descanso.
RMA