Algunos dicen
que cuando es dicha
la palabra muere.

Yo digo, en cambio,
que justo ese día
empieza a vivir.

Emily Dickinson.

Parafraseando a la Sra. Dickinson me gustaría que estos ripios que ahora comienzan a volar por sí mismos no mueran en el olvido, sino que sean capaces de anidar en el corazón de alguien que les de calor y cobijo.

jueves, 30 de abril de 2020

223






Muere el sol 
ahogándose en la mar 
de su soberbia.
               RMA

miércoles, 29 de abril de 2020

Arquetipo





Arquetipo de dureza,
podemos nombrar la roca,
solidez, resistencia,
sillar con que edificar
la más sólida fortaleza.

¿Arquetipo de inteligencia?
pensamos en la especie humana,
a sensibilidad y bondad
unimos en la misma cabeza
lo ruin, lo cruel y por supuesto
el más feroz egoísmo.


Arquetipo de poder,
entonces pensamos en Dios,
mas hay veces que igual
se le podría dar la vuelta,
pues no sé, si somos su creación
o es Él, creación nuestra.

Nadie se para a pensar,
en el poder del tiempo,
donde, si como cuentan
la paciencia es la madre
de todas las ciencias
el tiempo debe ser el padre,
además con mando en plaza,
pues él todo lo iguala
hasta llegar al punto,
de rebajar a polvo
a la más dura roca
y a todo bicho viviente
sobre la faz de la tierra.
                                RMA

martes, 28 de abril de 2020

222





Las tempestades
y los truenos embotan
los sentidos.
             RMA

domingo, 26 de abril de 2020

Descarga gruesos perdigones




Descarga gruesos perdigones
la nube plomiza
sobre los tejados,
con la rabia enfermiza
que la tormenta ha desatado.
En la tejas rebotan
Las frías gotas de agua
como queriendo alzar el vuelo
o pretendiendo ocultar el mundo
entre esa nebulosa línea
de cristal líquido que forma
el agua que rompe en la teja.
                                          RMA

viernes, 24 de abril de 2020

221





La infinita
soledad, te ayuda
a encontrarte.
               RMA

jueves, 23 de abril de 2020

Hubo un tiempo




Hubo un tiempo que habitó
y quisiera pensar que existe,
agazapado en cualquier parte
un niño, que su mayor afición
era sacar a volar sus sueños
rodeados por mil vencejos.
Hubo tardes que competían
en requiebros y piruetas
y los murciélagos entre ellos,
mientras el azul se hacía rojo
para que más tarde el negro
se apoderase del firmamento.
Surgía entonces la magia,
como por encantamiento
comenzaban a florecer miles,
millones de titilantes estrellas,
henchido su pecho en la certeza
de lo alto que volaban sus sueños
pues ya no eran los vencejos,
ni tan siquiera los murciélagos
los que acompañaban su vuelo.
No son estrellas las estrellas
que van tachonando el cielo,
son los ojitos de los ángeles
que ensimismados contemplan
las miserias de lo terreno,
tan solo cuando perciben
el revoloteo de algún sueño,
entonces, te giñan un ojo
en señal de agradecimiento.
Hubo un tiempo en que habitó
un ser repleto de sueños,
que con el tiempo, como el pelo,
por el camino fue perdiendo.
                                         RMA

domingo, 19 de abril de 2020

220




Repentina luz
sol que rompe al alba
el horizonte.
             RMA