En la oscuridad de la noche
con la claridad
de la luna llena,
en la soledad de miles de estrellas,
desnudo el corazón
y arrebatada el alma,
es en esos momentos
de absoluta calma
cuando en verdad aflora
el carácter de la materia,
de la carne, de la tangible
y también de la etérea.
RMA
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