Tejido de almas
uniendo dos hilos
y otros dos
y otros dos...
se crea esa urdimbre
tupida y protectora
que llaman sociedad.
RMA
Tejido de almas
uniendo dos hilos
y otros dos
y otros dos...
se crea esa urdimbre
tupida y protectora
que llaman sociedad.
RMA
Cada latido de corazón
le va cosiendo a la vida.
Hilo de seda, umbilical cordón
que insufla luz a su día a día,
cada aleteo de alba pluma
eleva sus pies del suelo,
libera su alma más pura,
a su cordura pone freno,
cada hálito del negro pozo
le recuerda que es carnal,
que la carne y el azufre
casan, pero que muy mal.
RMA
La naturaleza en su inmensa sabiduría, de serie, nos dotó de dos a cada uno, más que nada para que no le diésemos la tabarra, así podemos desplazarnos de un lado a otro para poder comer, descomer, etc.
Total, teniendo dos, no como los gusanos, que carecen de ellas, o los caracoles, eso que teniendo dos, aprendimos a usarlas y a descubrir lo bello que es el mundo, a relacionarnos unos con los otros, te acostumbras y claro, cada vez que una persona mira para el lado se encuentra con la otra, se animan para dar el siguiente paso, para impulsarse y dar ese salto con el que sortear esa piedra que aparece en el camino o se apoyan la una en la otra, para salir de ese lodazal en que se metieron sin apenas darse cuenta.
De tanto tirar "palante", abres senda, incluso camino, este se hace más ameno, placentero incluso cuando sabes que a tu vera va quién lo comparte todo contigo.
Pero es muy cabrona, la naturaleza, con perdón, y al mismo tiempo que puso dos, también inventa el bisturí y la sierra y con ello la posibilidad de amputación, bueno de posibilidad nada, siempre termina cortando y entonces, miras al lado y solo hay vacío, lo que antes era un plácido caminar ahora es un suplicio, lo que antes un paso, ahora un salto y casi siempre a un hondo vacio.
Vacía el tiempo
al robusto nogal,
desgarra ramas.
RMA
Oculta el paso
del inflexible tiempo,
reloj parado,
irónica sonrisa
la de las diez y diez.
RMA