Cada latido de corazón
le va cosiendo a la vida.
Hilo de seda, umbilical cordón
que insufla luz a su día a día,
cada aleteo de alba pluma
eleva sus pies del suelo,
libera su alma más pura,
a su cordura pone freno,
cada hálito del negro pozo
le recuerda que es carnal,
que la carne y el azufre
casan, pero que muy mal.
RMA
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