No son especialmente bellas
ni de llamativos colores,
mas bien grises, subterráneas
y casi nadie repara en ellas.
No son las rosas o el clavel
margaritas o clavellinas
ni el albo y efímero azahar,
mas ninguna vive sin ellas.
Aportan agarre y firmeza,
no sólo alimentan el cuerpo,
también de ellas se nutre el alma.
Grises y nada bellas raíces
renuncian a su luz, taladran
la fría tierra, por la belleza.
RMA
No hay comentarios:
Publicar un comentario