El viejo nogal
da sombra al viejo pozo,
flota una nuez.
RMA
Con el carmin de la rosa,
el níveo jazmín
y el aroma de la dama de noche
transcurre la película
de una infancia entre arriates,
macetas y jardineras
de juegos y carreras
de escondites y risas.
Bendito paraíso.
RMA
Imagina
que amanece un sol radiante,
imagina
sobre un prado inmaculado,
imagina
la roja luz en la nieve,
imagina
cuánta luz iridiscente.
No imagines
irradia un paisaje puro.
RMA
Hay un enclave privilegiado, en lo que es el paraíso, donde entre canteros y almorrones, la gente tenía a bien, levantar cuatro paredes y con vigas, cañas y tejas, inventarse un techo, un hogar, donde cobijar la familia.
Esos pequeños paraísos, dentro del paraíso, fueron cambiando con los años, cada vez menos almorrones y canteros, dolían mucho los riñones cuando estabas todo el día agachado pinchando lechugas, cogiendo patatas o arrancando zanahorias, así que se fue abandonado el cultivar la tierra y esas casas en las huertas fueron quedando vacías, era más cómodo vivir en el pueblo.
Esas casitas con los años se han convertido en chalés con su piscina y barbacoa, quedan muy pocas de las originales y esas pocas están medio derruidas, los años no pasan en balde y aunque la fachada parece aguantar, poco a poco, el agua, con la ayuda y paciencia del tiempo, va calando, pudriendo aquello que podía sostener el tejado, llega un momento en que colapsa, quedando tan sólo cuatro paredes, sin sentido para continuar en pié, pues el objetivo de resguardo de la intemperie se pierde al quedar las estancias a cielo raso.
Cielo pespunteado de mil estrellas y una pálida y lunatica Selene.
Pierde el tejado
lo que fue cálido hogar,
ya sin risas.
RMA
No protestan
ni tan siquiera hablan,
las emociones
en lo más hondo se sienten.
Corroen o edifican.
RMA