El frío de tu reja
y la calidez de tu mirada,
el egoísmo humano
y la ofrenda de todo un Dios,
las tinieblas donde retozan las almas
y la luz de tus ojos,
el cotidiano laberinto
y la rectitud de tu camino.
Siempre hay que volver,
siempre he de volver,
mi meta tus ojos
mi hogar tu regazo.
RMA
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