El viento lleva
removidas las hojas,
llega el invierno.
RMA
La luna, esta noche ha decidido cederle el protagonismo a
una estrella, no es fugaz aunque trae cola, más bien al contrario, llegó para
quedarse e iluminar cada rincón de este aciago mundo.
Argumenta la luna que su luz es más pura, su claridad es más
cálida aunque fuese a aterrizar en un desierto, sus destellos más potentes,
pues son fruto de una gran fuerza interior, sobrenatural.
La luna esta noche compartirá gustosa el firmamento, y con
amor se darán su luz.
Cantó María
I've got you, God,
under my skin.
RMA
Oculta su luz
con sombras que le hagan
parecer más grande
igual que esconde un corazón
para no parecer vulnerable.
Siente como nadie
tras su cara de póker,
llora como alguien
con secos lagrimales.
Pinta de modestia
lo que tan solo es miedo,
suplica a las estrellas
no dar nunca un primer paso
que pueda dañar a alguien
por alguien amado.
Aspira a contar cada día
los latidos del corazón
que laten al impulso
de quien sabe qué hay
bajo esa coraza.
Entonces, amará la luz
y mirará la luna
por la ventana.
RMA
Posa la mirada
en la ardiente imagen
de la chimenea,
la flamante llama
lamiendo con ansia de vida
cada recoveco
del espléndido madero.
Se desdibujan,
se confunden,
no se distingue
donde una termina
y da comienzo la otra,
son una misma cosa
son fuego y mutuamente
se acabarán consumiendo
en una danza
en apariencia infernal
y simbiosis divina.
RMA