Entre las piedras
rumorea la corriente
!Setas de chopo!
RMA
Las cenizas
restos de un fuego pasado
que ayudó al caminante
a eludir el frío nocturno.
El relente
acabado ya el fuego
empapa las cenizas,
las convierte en barro.
Refresca y asienta
un posible futuro
un futuro que ya no es propio.
Otro futuro.
RMA
Maldito el tiempo
el más poderoso dios,
con facultad de mutar
tangibles e intangibles,
de surcar la piel
con el arado del minutero,
de tintar de blanco el pelo
con tintura de desengaño,
de doblar la osamenta
con la carga del dolor,
de transformar ilusiones
en duras decepciones,
de apagar la luz de unos ojos
que brillaban como el sol,
endurecer el tono de una voz
luminosa y cantarina,
de retorcer las dendritas
hasta conseguir dejarlas
como la retorcida cornamenta,
de una cabra girgetana.
Maldito tiempo
si no aprendes
a darle capotazos.
RMA
Llegando la noche más grande del año, después de la cena, aparecían por casa de la abuela Mama Loles, tropecientos mochileros, Magenio con la zambomba, Capullo con la botella de anís y el tenedor, Pitrenque con su nariz de Papá Noel, Churrete montando jaleo y una Reina Jigona con su sonrisa pintada en el corazón,que le llegaba de una oreja hasta la de más allá, todo ello aderezado con el coro de San Ildefonso que formaban todos los chiquillos que tenían como denominador orgulloso y común el ser nietos de Mama Loles.
Actuaban de anfitriones Miri y su prole pues vivían con la matriarca de tan humilde e insigne clan.
No por esperada, era menos celebrada tal visita, conmemoraba el nacimiento de un niño que venía a alumbrar el mundo y lo hacía uniendo a una gran familia, marcada por la desgracia de un padre que se fue mucho antes de lo deseado y la gran fortaleza de una mujer capaz de sacar adelante a sus seis soles en tiempos duros de posguerra con mucho amor y más trabajo.
Había una pequeña oveja descarriada, que cuando sentía el barullo salía corriendo escaleras arriba, simulaba que no le gustaba tanta alegría, pero se acurrucaba en el rellano de la escalera a escuchar las risas y los villancicos, imaginándose a ese niño en el pesebre, en el frío de la noche, acurrucado con el calor que desprendía tanto amor y alegría, una humilde familia, de un lugar perdido del mundo, que lo tenían como faro.
Con el paso de los años, esa descarriada ovejita se transformó en soberbio carnero y será por los años, o los adornos que estos mismos años te ponen en la testa, el caso es que te dan otra perspectiva. Lo que antes era una invasión, ahora lo ves con ternura y aprecias el amor y la alegría que flotaba en el ambiente, cada uno aportaba lo mejor de sí para que la fiesta fuese única e inmejorable.
Bueno, todos menos uno.
Vuela una estrella
indicando el camino,
camino de luz.
RMA
Requiebra el aire
con el alegre trino
de la ilusión.
Vuela parda alondra
de vibrante canto.
RMA
Eres la muerte,
eres la nada.
Por mucho que te empeñes
cuando llegues
y ejecutes tu sentencia
perderás todo tu poder,
sobre cualquier ser.
Sirves de coacción
mientras hay vida,
después eres solo humo,
negro, pero humo.
RMA
Pretende asir
hasta el último gramo
de certeza,
mas eso no es vida,
es alambre funambulista.
RMA
Cubren caminos
los grises nubarrones,
descargan lágrimas
sufridos peregrinos
con los pies embarrados.
RMA
Atando cabos, atando cabos,
igual te atas una hamaca
entre este y ese clavo.
que con una buena rama
y fijando bien el cabo
tienes una bonita estampa
del árbol del ahorcado.
RMA
Tupido musgo
que señalando el norte
termina ocultando
las letras de mármol,
flores de plástico.
RMA