Algunos dicen
que cuando es dicha
la palabra muere.

Yo digo, en cambio,
que justo ese día
empieza a vivir.

Emily Dickinson.

Parafraseando a la Sra. Dickinson me gustaría que estos ripios que ahora comienzan a volar por sí mismos no mueran en el olvido, sino que sean capaces de anidar en el corazón de alguien que les de calor y cobijo.

martes, 30 de marzo de 2021

Cabeza

 


No soy yo mucho de elegías, ni de escribirlas, pues no sabría por donde meterle mano, como tampoco soy de leerlas, ya que la mayoría me pintan al finado más como si fuese un santo en lugar de una persona.
Estos días, me ha pasado algo curioso, se ha removido la neurona, tanto incienso y marchas procesionales, que se ve que al final han terminado calando y han calado rescatando del pozo de los recuerdos una voz de esas vitalistas, entusiasta, que todo aquello que proponía sabías que era posible realizarlo, una risa de niño grande amigo de sus amigos y siempre dispuesto a echarte una mano en aquello que te hiciera falta.
Pues bien, ese niño grande era y seguirá siendo allá donde esté, un enamorado de su pueblo y de la Semana Santa, la vivía como tan solo él podía vivirla, de manera que te dejabas enredar en la marea de su entusiasmo y disfrutabas de una experiencia única, maravillosa, donde Cristo vivió y nos salvó solo a nosotros, los que estábamos con él.
Vivía en varias ocasiones en la Semana su Estación de Penitencia, Domingo de Ramos con la Oración en el Huerto (y su olivo cada año más gigantesco), Lunes Santo con su Cristo de la Sangre y ya en la madrugada del Jueves Santo con El Cristo de la Expiración, ante el que también un servidor confesó sus primeros pecados de niño para recibir al Señor por vez primera. 
Vivía las estaciones con el recogimiento  y la Fé con que Dios ofreció su sangre y su vida por nosotros.
Este entusiasmo llegaba a su paroxismo la tarde del Viernes Santo, cuando ante los sones de los pasacalles Cruz Parroquial y Cofradías Egabrenses, el pueblo se lanzaba a la calle al paso de sus embriagadoras notas, festivas ante el prodigio del Salvador, que tenía lugar en esos días, en un lugar tan alejado se la mano de Dios, como puede ser un pueblo humilde y fervoroso de la Subbética cordobesa.
Pues esas notas, unidas al aroma del incienso y a la paranoia de mi neurona me han llevado hasta él, me han vuelto a regalar su entusiasmo y su risa de niño grande.
Nunca te olvidaremos Cabeza.


Allá a lo lejos
se eleva entre el incienso,
un costalero.
                RMA

lunes, 29 de marzo de 2021

El tiempo pule

 

 

 

El tiempo pule

las más altas cordilleras,

deja tan solo

extensas praderas

y áridos desiertos.

                      RMA


lunes, 22 de marzo de 2021

291

 

 

Su luz dispersa

a todo el corazón

que quiera verla.

                    RMA

viernes, 19 de marzo de 2021

Haciendo memoria

 

 

Estoy haciendo memoria

buceando casi en el medio siglo,

ayudado por mi amiga Noia,

de los felices momentos vividos.

 

En cincuenta años, ha habido

momentos dulces, también amargos

en los que la vida ha sabido

enseñarme a sacar lo bueno de ambos.

 

Nada mejor para un expreso

que un dulce para acompañarlo,

el paladar está para degustar eso.

 

Más mi Noia continúa empedrada

en cuando los más felices fueron

yo contesto “¿Los más felices? ¡Mañana!.

                                                               RMA

 

 

miércoles, 17 de marzo de 2021

290

 


 

Noche y fría

saciada de estrellas,

invernal noche.

                  RMA


martes, 16 de marzo de 2021

Que naceríamos

 

Que naceríamos

nadie lo sabría,

que moriremos

¡Seguro!

¿Dónde está la desgracia

al final o al principio?

O a lo mejor tal vez

en no saber apreciar

la línea que une

ambos puntos.

                 RMA

lunes, 15 de marzo de 2021

289

 

El cielo rompe

de estrellas cuajado,

salta en la charca.

                      RMA