Algunos dicen
que cuando es dicha
la palabra muere.

Yo digo, en cambio,
que justo ese día
empieza a vivir.

Emily Dickinson.

Parafraseando a la Sra. Dickinson me gustaría que estos ripios que ahora comienzan a volar por sí mismos no mueran en el olvido, sino que sean capaces de anidar en el corazón de alguien que les de calor y cobijo.

domingo, 4 de enero de 2026

Tiempos de posguerra



Eran tiempos de postguerra, de dictadura y de pasar hambre 

Tiempos donde la infancia terminaba cuando podías arrimar el hombro en casa, aunque fuera cuidando una cabra o manejando el palo de una escoba 

Donde, no como ahora, lo normal era no tener nada, tan solo hambre todo el año y en invierno sabañones 

Pues en ese escenario, los magnánimos Reyes Magos, tuvieron a bien traer a una linda y rubita niña una preciosa muñeca de cartón.

Con los saltos de alegría llegaba casi al techo.

Los ojos como platos y el corazón desbocado, no llegaba a creerse su buena suerte.

Con hojas de papel de periódico del mes anterior, se distrajo recortando lindos vestiditos, ora con la faldita, más tarde con volantitos.

Horas y horas de embebido juego, tan real que parecía que la muñeca tenía vida.

Llegó el día, la mala hora en que decidió que tenía unos churretes en su carita y debía lucir limpia y guapa como ella se merecía.

Se fue a un barreño con agua, sin medir muy bien sus actos y la sumergió para dejarla limpita y guapa.

Cuando quiso acordar ya era demasiado tarde, se reblanceció el cartón y la linda muñeca terminó desmoronándose en sus manos,

Convertida en lo que en realidad era, un trozo de cartón, ahora mojado, se inundaron sus ojos, se anegó de congoja su corazoncito, temblaban sus labios de rabia y de dolor. Su mente de niña no llegaba a comprender lo sucedido, su niñita, su juguete, había dejado de existir.


Miedo y dolor

la vida crece en perdida

con fatua luz.

RMA



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