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martes, 3 de abril de 2018

Érase una vez un almorrón




Érase una vez un almorrón
que habitaba en una era,
esta era en un cantero
y el cantero en una huerta.

Por sus venas corre el agua
que es la sangre de mi tierra,
tierra de acequias plagada
que a sus sueños alimenta.

Tres almorrones, una era,
uno macho y dos son hembras
y un cantero toma forma
con al menos seis de ellas.


Así son, los surcos de mi tierra,
mora es su esencia,
duros, de puro vieja,
generosa al quererla.

Como el gañán con su yunta
que tira la besana perfecta
y el que escardillo en mano
organiza canteros y eras.

Toca el turno al amocafre
para cortar las malas hierbas,
bledos, grama, verdolagas…
pequeña muestra, de un largo etcétera.

Érase una vez un almorrón
que habitaba en mi tierra,
regada con el sudor
de mi gente, que duerme en ella.
                                                  RMA

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